Periodistas porteños
Estamos en la semana del Periodista Hondureño donde en ves de ponernos a reflexionar sobre lo delicado que significa este trabajo profesional nos entregamos a las fiestas o invitaciones de quienes en su mayoría se acuerdan del comunicador social solamente cuando lo necesitan.
En Puerto Cortes el oficio de ser periodista ha descendido a sus niveles más precarios tomando en cuenta que ahora basta con andar una simple grabadora, una cámara filmadora y tener un espacio sea en radio o en televisión pues esto automáticamente da licencia para convertirse en uno más de los medios.
Hay una verdadera escasa preparación al extremo que la gran mayoría de comunicadores no tienen academia, hay ausencia de valores, de ética, no hay manera de hacerlos entrar en razón sobre la necesidad de entrar al colegio mucho menos a la universidad.
El apremio por hacer dinero es el norte de la gran mayoría de los comunicadores porteños, sin importar que los servicios que se ofertan son tan deficientes como la formación de cada uno de los que manejan medios.
Hay compañeros periodistas que pierden el balance entre la venta de publicidad y el dar noticias veraces como el reciente caso de lo que ocurrió con el director de la escuela 11 de Junio
El periodismo es uno de los oficios más vilipendiados en el medio aparte de los albañiles y carpinteros por que resulta que profesionales en otras ramas del conocimiento ahora incursionan en radio, en TV, en medios impresos por que resulta que les gusta ser protagonistas dentro de la comunidad.
Y lo peor del caso es que hay autoridades, políticos, empresarios y todo tipo de personajes que estimulan este tipo de desajustes dentro de un gremio que como el de los periodistas esta llamado a orientar, a informar, a crear conciencia social, a decir la verdad y de manera puntual a ser objetivos en nuestro diario vivir.
Hay quienes hasta han estimulado redes o alianzas estratégicas para sacar a determinado comunicador que por que aprendió a pensar, a navegar con brújula correcta, a rifarse los espacios disponibles por su propia capacidad, le han hecho la vida imposible y hasta lo han sacado del medio.
Los libre pensantes, los independientes, los que no son comerciantes de la información se han convertido en estorbos para determinados grupos de poder local, ávidos de manejar a su antojo la opinión publicas para mantener el actual orden de cosas con lo que estimulan el atraso, el estancamiento y las malas practicas.
Aun en este Siglo XXI hay dependencias como en la Corporación Municipal que se niegan a entregar a todos los periodistas una simple agenda municipal argumentando “cuestiones de seguridad” no obstante que el gobierno local se sostiene y mantiene con los dineros de los contribuyentes o de las conquistas populares.
La no entrega de lo que la comuna hace o hará, impide a los periodistas a informar libremente y por ende le niegan a la población porteña el derecho de recibir información de una fuente que no es exclusiva de quienes trabajan en ese o para ese lugar por que en la democracia que tanto pregonamos el gobierno debe ser realmente del pueblo y para el pueblo.
Muchos comunicadores porteños no podemos decir de frente estas cosas por que no estamos preparados para enfrentar esas realidades y manifestarlas por con nombre y apellido.
Tenemos que estar muy preocupados esta Semana del Periodista por que en ves de avanzar y con desarrollo, vemos un entorno aun muy complicado entre los comunicadores porteños que también han sustituido la moral, la practica de buenas costumbres y la eficiencia por el chisme, por el lleva y trae, por el chantaje como herramienta para salir adelante en los medios que representan.
Las oportunidades para los buenos y también para los malos periodistas porteños están allí esperando, es cuestión que individualmente tomemos una actitud coherente para hacer la diferencia en lo que buscamos para vivir con la dignidad de un comunicador de bien.